Novedades Ediciones Torremozas.

jueves, abril 11, 2013

El rosario de Eros

Delmira Agustini

Elogio por Rubén Darío
64 págs.
ISBN: 978-84-7839-525-5

 El ROSARIO DE EROS fue publicado en 1924, diez años después del fallecimiento de Delmira Agustini (Uruguay, 1886-1914). Como en toda su poesía, hay en estos poemas una tensa carga emocional y un erotismo tempestuoso e indomable que vertebra toda la estructura del libro.
Su mundo es un mundo de ensoñación, donde la inspiración poética no descarta los misteriosos abismos de la vida y de la muerte como pasión total. Su lectura hoy nos da la dimensión exacta de esta escritora enigmática y vital, considerada como una primera figura de la literatura hispana.


Cuentas de fuego
Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste...
–La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido un diván de delicia.–

Abrir brazos... así todo ser es alado,
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio... más tarde, en el helado
más allá de un espejo como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida...

Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rubor de cielos...
¡Tú me lo des, Dios mío!


Ediciones Torremozas.

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Novedades Ediciones Torremozas.

jueves, abril 11, 2013

El rosario de Eros

Delmira Agustini

Elogio por Rubén Darío
64 págs.
ISBN: 978-84-7839-525-5

 El ROSARIO DE EROS fue publicado en 1924, diez años después del fallecimiento de Delmira Agustini (Uruguay, 1886-1914). Como en toda su poesía, hay en estos poemas una tensa carga emocional y un erotismo tempestuoso e indomable que vertebra toda la estructura del libro.
Su mundo es un mundo de ensoñación, donde la inspiración poética no descarta los misteriosos abismos de la vida y de la muerte como pasión total. Su lectura hoy nos da la dimensión exacta de esta escritora enigmática y vital, considerada como una primera figura de la literatura hispana.


Cuentas de fuego
Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste...
–La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido un diván de delicia.–

Abrir brazos... así todo ser es alado,
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio... más tarde, en el helado
más allá de un espejo como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida...

Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rubor de cielos...
¡Tú me lo des, Dios mío!


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