Este
poemario, extenso y muy trabajado, está compuesto por tres libros de
voces poéticas diferentes (El beso del Demiurgo, Monstruo en prácticas,
La captura de lo invisible). Abarcan desde el expresionismo puro al
lirismo panteísta, pasando por la línea clara y, por supuesto, el tono
oscuro como el propio vampiro del título.
Se trata, sin
duda, de la obra más personal y emocionalmente más implicada hasta el
momento (además de la más extensa). Habla del sentimiento de un ser
humano contemporáneo, un hombre de ahora, de las mujeres y Musas que le
acompañan y le moldean en el camino, que se reflejan en nuestros papeles
en la vida (padre, hijo, nieto, hermano, pareja, amigo, mentor, alumno,
socio, etc.) y, por supuesto, del ese Mal primordial y con mayúsculas,
pero también humano, que todos llevamos dentro, porque sentimos lo mismo
y estamos conectados por una sola cosa: las emociones que
experimentamos en la vida.
Una experiencia en palabras del escritor Rafael Soler: «pese
a su título y sus otras referencias a los monstruos clásicos, resulta
una obra oscuramente blanca y redentora, llena de esperanza».
Tiovivo
Enamorado yo de ti.
Enamorada tú de los otros.
Nos perseguimos en el falso carrusel
de mi parque de verso y atracciones.
Hace tiempo que no vendía
mi alma al diablo.
Hoy traté de hacerlo
por una sola flor
que regalarte.
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