Plexos de
sentido
Este libro nació
de un viaje. Un viaje
que puso en contacto nuevamente a dos
ciudades que tienen historia poética compartida. PlexoAmérica: Poesía y gráfica
de Morelia–Valparaíso es un proyecto visualizado en sus inicios como una publicación conjunta
entre poetas y artistas gráficos
morelianos y porteños. En el 2010, Karina García entró
en contacto, a través de la gestora cultural Solange Torrecilla, con Alan Islas, del Colectivo
de Trabajadores del Arte y
la Cultura de Morelia, y fue invitada por ellos en representación del Grupo
Casa Azul para exponer en el Primer Encuentro de Arte y Pensamiento Iberoamericano[1], donde conoció al poeta Gaspar Aguilera, director del taller “Carlos Eduardo Turón”. De este encuentro surgió la idea de
un libro colectivo que, además de la poesía, pusiera en diálogo las obras de
artistas de ambas ciudades. Este proyecto integra
a poetas y artistas gráficos
chilenos y mexicanos en una propuesta que busca destacar
la producción de creadores
propositivos y no consagrados, que muchas veces son invisibilizados por las
políticas culturales de sus respectivos Estados. Para ello fue fundamental el apoyo de Juan Guerrero,
artista visual, en México, y Tirso Troncoso,
en Santiago de Chile, quienes
realizan las respectivas presentaciones de los artistas incluidos en este volumen.
Es así como hemos lanzado
nuevas redes, vasos comunicantes que se extienden entre ambas ciudades, plexos culturales que generan
nuevas propuestas alejadas del peso de la tradición. Patricio Bruna,
pintor y poeta
de Casa Azul, propone este concepto como unidad
operativa para describir el funcionamiento
de la cultura en el seno de las comunidades. En otras palabras, la reproducción de la cultura
se concibe dentro de un límite geográfico y social determinado: un pueblo, una tribu, ciudad, país o continente. Si se lo deja
estar, sin una directriz central y sin contacto con otras experiencias, el
plexo reproduce en forma
vegetativa las formas
culturales tradicionales heredadas del pasado, es decir, la
memoria social. Esta es la inercia de la cultura. Sin embargo, muchas veces dentro del mismo plexo existen fuerzas
innovadoras que cuestionan lo
estático de esta tradición pues llevan
los gérmenes del cambio y el movimiento hacia lo nuevo, gérmenes que se generan
y viven sobre todo en los ámbitos
del arte y del pensamiento crítico.
Todos sabemos que existe una “geopolítica del conocimiento”, plexos
de sentido que se mueven, respiran,
gracias a la constante fricción
entre tradición y cambio, produciendo la necesaria
oxigenación del cuerpo social. PlexoAmérica
expresa esta dinámica de lo vegetativo
como virtud auto-generativa de la
cultura, con todas las características de este continente, con sus aciertos y
contradicciones que lo definen.
Este proyecto colectivo es la expresión
del respirar del plexo llevado
a su límite innovador, acortando las
distancias mediante la tecnología que nuestros ascendientes no tuvieron. Hemos
puesto estos dos plexos-ciudades en contacto y como nervadura eléctrica, tanto gráfica y poesía de ambas localidades se han puesto a dialogar para así superar
el concepto de individualismo liberal puesto en la base de este “mal moral”
llamado capitalismo.
En la primera mitad del libro encontraremos seis poetas
morelianos precedidos por seis obras gráficas
de artistas porteños. En forma correspondiente, seis obras
de artistas de Morelia, sirven de portadilla a los respectivos poetas de Valparaíso. Sabemos que gráfica y
poesía son expresiones irreductibles, pero es necesario el puente entre ellas,
estableciendo un diálogo entre las distintas poéticas, verbales y visuales, dentro del marco de una poética en sentido amplio. Esta poética, según Jaime Villanueva, filósofo y
poeta de Casa Azul, es lo que nos hace pensar la construcción de una obra de arte, la
que nos hace operar sin las
consideraciones que se suelen contemplar en las actividades funcionales de la vida, es decir, que nos hace sentir y pensar que
las cosas pueden salirse de los cauces normales, ya sea porque se salen de las
leyes de la naturaleza, de las leyes jurídicas
o cualquier tipo de criterio
de demarcación, no porque no los tenga o no los pueda tener, sino porque
una razón poética posee
su propia lógica,
donde perfectamente sus conclusiones
pueden no seguirse de sus premisas.
Los seis poetas porteños son: Héctor Santelices, quien asume una posición
más contingente, a partir de la explicitación del ubi del texto, desde la
marginalidad del hablante. Destaco de él las interrogantes por sus implicancias
metafísicas, porque dejan establecida la precariedad desde la cual se interroga
y la mercantilización puramente ornamental que se abre como respuesta. Aluhel Fuentealba en su escritura nos entrega textos
híbridos que comparten rasgos de la poesía,
la prosa poética
y el ensayo más lúdico.
Este juego constante
en búsqueda de libertad está en íntima relación con la profunda
crítica de una voz irónica, de los que no tienen nada que perder,
situada en los márgenes del sistema-mundo occidental, que se regocija socavando las ilusorias promesas de una
sociedad creada bajo las improntas del capitalismo. El proyecto escritural de Karina García
busca abolir la división entre
pasado y presente, entre vida privada
e historia nacional. En sus poemas, lleva
adelante una reinterpretación de los paisajes de infancia: hurga en sus orígenes,
muestra los juegos infantiles, paseos
por la playa y, principalmente, la vivencia del colegio
donde descubrió su pasión por la lectura
y su profunda inconformidad. La experiencia vivida de niña, las lecturas,
la mirada retrospectiva se juntan para pensar la historia del país que le tocó vivir.
Jaime Villanueva pasa por distintos registros del
lenguaje donde pareciera que lo importante no es lo que se dice, sino cómo lo
dice. Por ello concreta una poética de la cotidianeidad. Uno de los gestos
básicos de estos textos es que el lenguaje sea más rápido de lo que pretende
decir. En los poemas de amor, Gabriel Palomo recurre
a la musicalidad lírica y la deconstruye en pos de un acercamiento
a un lenguaje que da cuenta, con sencillez y en diálogo permanente, de la problemática del desamor y la posibilidad de construir un sujeto a partir
de esta escisión traumática. Finalmente, Patricio
Bruna da cuenta de una propuesta más deconstructiva, una tensión entre lenguaje y sus referentes. Su enigma se instala como destellos
de lo que no llega a acontecer.
Aquí los esfuerzos poéticos
están al servicio
de lo pre-poemático, el poema es camino ontológico, solicitación y aventura.
PlexoAmérica
es el resultado de una idea
incandescente que se nutre de la generosidad
y ética del arte generada
al interior de Casa
Azul y marca la continuidad
de los proyectos colectivos ideados
y realizados por el Grupo Casa Azul. Tiene
como primer antecedente, Antología irregular en tonos blanco y
azul: Un proyecto conjunto, El Picudo Blanco
y Grupo Casa Azul, publicado en Alicante, El Elche en el año 2008 por Editorial Speedy, y en
Valparaíso, en Ediciones Edipos,
2010. Luego vendría Plano inclinado: una poética de sentido
amplio, que reúne la obra de seis poetas de Casa Azul y que publicó la editorial
independiente La Picadora
de Papel, en el 2010. Creemos
que la apuesta por el libro colectivo se ratifica
como opción cuando se adjudica el Fondo Nacional del Libro y La Lectura a
través de Ediciones Universitarias
de Valparaíso en el 2012. En enero del 2013, PlexoAmérica se adjudica este fondo
en apoyo a ediciones de la misma editorial. Este libro tendrá su contraparte en
México, donde existe un proyecto
para publicarlo con el patrocinio del Colectivo de Trabajadores del Arte y la Cultura de Michoacán,
COTACUM, a través
de su representante, Alan Islas.
Esperamos que este acuerdo permita la difusión de nuestros artistas
y poetas en México y se fortalezca con el continuo respirar del plexo.
RODRIGO SUÁREZ PEMJEAN
Magíster en Literatura
Hispanoamericana y Chilena
Santiago de Chile
[1] Karina García participó en la mesa “Arte
y Sociedad” con la ponencia
“Arte y pensamiento en la resistencia”, siguiendo
la idea de “cultura de la resistencia” de la crítica cultural Marta Traba. El encuentro fue organizado
por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Michoacán en
coordinación con el Colectivo de Trabajadores del Arte y la Cultura de Michoacán
(COTACUM), Fábrica de las Artes de Morelia: Puerto Cultural de
Latinoamérica.
Centro de Investigaciones Poéticas Grupo Casa Azul
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