El espectáculo "Bluesia" del grupo OxímoroN bajo la mirada de Beatriz Pérez

Bluesía – lo bello se enfrenta con las palabras duras


El mapa de la realidad actual se está volviendo sumamente opaco y turbio. La historia colectiva bascula hacia el dolor dejando  el horizonte de la ilusión en suspense. Nos hemos acostumbrado a ver deambular a las personas por la ciudad con semblantes tristes como parte de lo cotidiano. Y en medio de toda esta incertidumbre existencial, Marian Raméntol, Cesc Fortuny y Jaume Vendrell han encontrado una forma vital y bella de explicarnos el mundo de hoy.  Versos como “Los rostros arden, se multiplican bajo el estruendo del látigo” nos hablan de sometimiento, de angustia, de miedo o de furia, pero el hecho de que floten entre acordes de blues hacen que la escucha sea tranquila y menos punzante. 

Para los que tenemos la suerte de haber seguido su trayectoria en primera línea de observación, podemos decir que todos estos años embarcados en experimentos de fusión artística han conducido a una evolución muy interesante.
Yo lo denominaría el impacto positivo del momento, tarea harto compleja si se pretende que un público exigente salga de la sala medianamente satisfecho.  
Posiblemente ello se debe ha que han permitido que el blues de Cesc Fortuny y la voz de la poesía de Marian Raméntol y Jaume Vendrell ensamblen armónicamente.

Lo controvertido es quizá la provocación de jugar a la provocación de no ser un espectáculo, pero tampoco un recital de poesía clásico.



¿Acaso vendrás a protegerme del silencio
de mis huesos, como antaño,
cuando nadie entendió que mi muñeca
sólo podía necesitar el remedio de tus ojos?

El cuerpo como denominador común entre los dos poetas se encuentra muy presente físicamente. Huesos, arterias  o piel  ambientan los poemas con fluidos como la sangre, el semen o el llanto. La tristeza, la enfermedad, el dolor y la muerte como temas explicados con la leve contención de la belleza como límite. Ambos se permiten palabras con su significante y significado al completo sin temor a la dureza. Y en todos los poemas el deseo de una respuesta a varias cuestiones o, simplemente, afirmar que no pretenden resolver nada.
La poesía de Raméntol más sosegada y calmada, la de Vendrell más agresiva y furiosa, pero las dos buscan  no sólo contarnos la historia de los propios fantasmas, sino también la de los colectivos. 

La unión de los tres artistas inmersos en blues hace que se genere una explosión de energía que enfrenta a lo bello con las palabras duras.

Beatriz Pérez Sánchez
(Barcelona, Abril 2013)

Publicar un comentario

0 Comentarios